Crítica Poética
Crítica poética:inmersión y aprendizaje.
La figura de la crítica profesional es controvertida sea cual sea su campo de especialidad. Para el actor o director de teatro leer una crítica desfavorable el día después de su estreno de un supuesto erudito que no ha estado al corriente de todo el proceso de creación de la obra es poco menos que un golpe bajo, que aceptaría subscribir Adolfo Marsillach; para el novelista que ha pasado años con la indagación de la obra que narra no encontrar el reconocimiento en todos los puntos de su libro publicado puede resultar desalentador, por eso quizás sea mejor trabajar haciendo caso omiso de la crítica, algo que subscribiría Rosa Montero. Posiblemente la carga lesiva de algunos análisis críticos puede ser tan destructiva que sólo podrían dejar por saldo la total frustración del artista.
Por encima de quienes lo teorizan, historia y clasifican el arte es una pulsión:algo que nace y emerge incluso a pesar de la voluntad artística. No pocas veces el sujeto artístico es una mediación entre un conglomerada de extrañas fuerzas internas que lo empujan y el resultado de una obra que le place o con la que se identifica. El arte es una urgencia vivencial en la que el artista se aboca siendo capaz de renunciar a su estatus, a su comodidad, a su futuro garantizado para vivir las inclemencias de la bohemia, las incertidumbres y los avatares de la investigación. En esa tesitura los balances que puedan hacer los demás: desde los críticos especializados al público en general son datos que se inscriben posteriormente en el proceso.
Organizar el acto creativo en función de su complacencia a una mentalidad crítica posiblemente socava desde el comienzo la intención genuinamente artística. No hay peor censura que la autocensura.No hay peor destrucción del ingenio que su castración en aras a la conveniencia coyuntural de unos textos y unas escenas. ¿Pero quien puede afirmar mantenerse en la rotundidad de la pureza sin tener en cuenta a los ojos críticos de su trabajo? El proceso artístico tiene un antes y un después de su aceptación público y público conocimiento. Escritores, directores y artistas reputados acaban entrando en una dinámica mecánica de producciones artísticas con arreglo a aquellos clichés que más venden.”Lo que mas vende”: terrible expresión que ha condenada la pasión creativa a los logaritmos comerciales.
distinguiremos la critica centrada en los contenidos artísticos y los valores innovados a aquella otra que es una promoción enmascarada de conciertos, libros o escenas para conseguir el máximo beneplácito de seguimiento.
El arte es una urgencia de las sensibilidades que no se resignan a vivir bajo el signo de los esclavos.Reúne formas y maneras para darle la vuelta a la realidad y reirse de ella o al menos improvisar alguna alternativa. Pero los distintos géneros creativos van formando y prosperando de acuerdo a “lo que más gusta a la gente o a lo que más entiende”. es así que el humor predomina en los escenarios de teatro y los efectos plásticos y visuales están por encima de los diálogos.
La poesía surrealista y las figuras simbólicas han sido tratadas como espacios bunkerianos a los que se niegan a entran las gentes que preferencian la diafanidad y las prosas preclaras.El texto a la carta para entendimiento general y con puntos ganados para su popularización ha podido convertir al poeta en todo lo contrario de un portavoz de sus propios sentimientos con sus propias expresiones. En el fondo del objetivo de hacerse entender está el de querer gustar,el de hacer las construcciones al gusto de los especialistas del dictamen:pasado el examen de los que dicen lo que vale y lo que no, los poetas pueden aspirar a ser enmadallados por la etiqueta del talento pinchados por las manos de quienes no teniéndolo se han especializado en la críticas ajenas para no ponerse a tiro de los demás.Pero la pulsión sentimental y extroversiva no basta para dar vela a cada iluminado en cada concierto. Un mínimo de estética es exigida junto a la más indiscutible de las éticas. Un mínimo de estilo es imprescindible para sostener los contenidos que desean ser lanzados.Es así que no todas las intenciones artisticas alcanzan el grado de construcciones y establecer la frontera entre unas y otras pasa por alguna clase de análisis o erudición que las clasifique. No podemos escapar a la clasificación.Espontanea o preparada cada obra está sujeta a ser harmónica con las leyes artísticas o a no ir más allá que un apunte insignificante en unos papelajos que se perderán.¿No es esto legitimar la figura pericial del que dice lo que vale de lo que es ridículo? en este mundo de tasadores de todo no han podido faltar los que siguen obras y autores y saben más que ellos mismos. Así como el biógrafo acaba especializándose en la vida de una personalidad que ni siquiera ella misma tendría tanta conciencia agolpada de sus hechos, también el profesional de la crítica puede desarrollar unas virtudes a pesar de que su habilidad para la creación de lo que evalúa sea mínima.La comparación también la podemos encontrar entre directores que jamas actúan y actores que jamas hacen de director de escena, o entre cantantes de opera y oidores de conciertos que han desarrollo una gran finura auditiva sin ser capaces de reproducir lo que oyen. salvada la figura crítica a pesar de sus efectos contraproducentes por algunas firmas y en algunos momentos, preguntémonos por la evaluación del texto libre de prosa.
¿Qué decir de la poesía, arte subjetivista e íntimo, en el que la inferencia del observador por mucho que se identifique con lo escrito le quedará a trasmano, distante de su propia experiencia?. La experiencia poética del autor es completamente distinta a la experiencia poética de su lector por comprensivo que sea y por la máxima conciencia que pueda centrar. Ese abismo entre el sintiente que lo escribe y el lector que se emociona por ella es insondable e insoslayable. Es tal que toda tentativa de aproximación estaría llamada a fracasar, a no ser, a no ser, de que una intuición recóndita de empatía autorice al lector a opinar sobre lo leído.La creación en todo caso no es de exclusividad del creador de texto.también la hace e incluso la completa y perfecciona el lector cuya actitud no escritora no hay que confundirla con una postura pasiva. La crítica poética que es distinta a la critica literaria en general es una manera de co-reflexionar con la creación infiriendo la personalidad autora a partir de sus pocas o muchas palabras emitidas desde la críptica y las claves escondidas. Las rondas de lecturas y comentarios es un ejercicio de crítica sana y un impulso para entusiasmar a otros andantes por el campo del silabario y de la imaginación y la expresión recóndita. La reflexió nde unos versos tras su lectura también es una forma de critica sutil.Sea cual sea la manera, hablar de las formas es re-aprenderlas.

