La Colaboración Poética
Un espacio de escucha, comprensión, dicción, lectura y rescate de la dimensión poética es ya un terreno al que se asocia la co-creatividad; concepto este nada original pero tan difícil como siempre de llevar a cabo. Compartir lo creado con otros creantes es una actividad apasionante no exenta de riesgo. Escuchar lo ajeno puede hacer zarandear lo propio, pero sabemos que ni siquiera lo más magistral recoge la privacidad de cada poeta efectivo o en potencia. Por eso la colaboración poética es una propuesta perenne. Poner por escrito el alma es la operación cirujana más compleja, y ¿quien no tiene necesidad alguna vez de ver su reflejo en sus propios versos? Si este es tu caso te invitamos a que nos envíes tus líneas de invención propia y a que te persones también, si lo prefieres y te apetece, en nuestro espacio oral de textos hablados. De hecho los hablantes ¿qué somos sino oradores de textos que nos precedieron y que vamos readaptando a la medida de nuestra existencia? Somos voces de nuestros relatos o ejercitantes de los predicados que creamos para vivir optimizándonos por los laberintos de la vida.
Si poesía es todo lo que rezuma sentir y das cuenta de tus sentimientos pergeñados en escritos de tu originalidad, te necesitamos como cofrade de la aventura imaginaria. Pero colaboración poética también es poner la escucha, medir las palabras desde el silencio o embriagar los sentidos por lo que otros acierten a decir, escribir y describir.Por eso el nombre de poeta o poetisa no solo lo recibe quien escribe el verso sino también quien lo lee y en su espíritu se compenetra.

